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Terra
La Coctelera

Pequeña farsa (II)

(...)
HOMBRE - Me mentiste, Jonás. Dijiste que los fantasmas del pasado no volverían. Porque lo dijiste, ¿verdad? De nada vale ahora tratar de ocultarlo. Tú me trajiste a la perdición, pero ahora ya no hay nada que hacer, así que podemos intentar llevarnos bien, ¿no crees? (El gato mueve las orejas, el hombre lo observa y calla unos instantes) Tienes razón. ¿Recuerdas cuando la señora Winkles te daba comida a escondidas para que no se enfadara mi madre? Pobre mamá... De aquellas éramos felices, ¿eh?... (permanece en silencio con una leve mueca de dolorosa nostalgia deformando su rostro, ya de por si grotesco, y fija la vista distraídamente en una mota de polvo que se pasea alegremente por la alfombra) Eso era la buena vida: pequeño, alegre, sin responsabilidades, el mundo era mucho más bonito, veía y vivía lo que quería cuando quería, no tenía ni que cerrar los ojos... Era todo tan real, incluso siendo consciente de que no lo era... Era tan maravilloso... Después creces y te quitan los pájaros, benditos pájaros, a golpes de la cabeza; descubres los pequeños y los grandes placeres de la vida, los disfrutas y te horrorizas al comprobar que se esfuman con una asombrosa facilidad. Y entonces tratas de volver a la mansión de los sueños de cuando aún no tenías pelo cubriendo tu cuerpo, pero es demasiado tarde, la puerta ya está cerrada y no puedes hacer más que mirar por la ventana de tus ilusiones, dejar tu vaho congelado en el cristal y arrancarte las uñas arañándolo con la desesperación de un pájaro enjaulado. (El gato mueve el rabo ligeramente) Desistes, y juegas tú solo fuera de la casa, finges disfrutar a lo grande, pero siempre estás mirando hacia la misma ventana con ojos desafiantes. Pero llega el momento en que ya no te quedan fuerzas ni para seguir jugando, así que desistes y te marchas, echas a caminar por infinitos montes gélidos sin rumbo fijo, hasta que las piernas se doblan y caes de rodillas. Y te duermes, y despiertas en un lecho extraño, no sabes donde estás pero sí que es lo último que verás. Así es como llegué aquí, y tú lo sabes, y sin embargo nunca me dijiste...

(...)

Pequeña farsa

ACTO 1

Se abre el telón. En escena, un hombre descansa en un sofá de color rojo gravemente desgastado, todo él desvencijado. Un pitillo se consume paciente e incansable en su mano derecha, aunque parezca no darse cuenta. Viste solamente un albornoz oscuro de cuadros y unas zapatillas de andar por casa; va irregularmente afeitado, unas prominentes y cenicientas ojeras soportan su mirada, que se halla perdida más allá del patio de butacas, y su cuerpo yace desconcertantemente flácido, pero sabemos que está vivo (sus ojos brillan, su corazón late, su pecho sube y baja al ritmo de la respiración).
El decorado lo componen: justo a su derecha, una mesita de noche de tres patas estilo renacentista, y sobre ella un cenicero de aluminio robado de un bar y una lámpara encendida, con la pantalla descosida e impregnada de impasible suciedad, semejándose a un Rothko; debajo hay una gran alfombra de pelo caoba, donde un gato duerme apaciblemente; a la izquierda, un gramófono pare una y otra vez el "ave Maria" de Schubert.
Tras horas de inmovilidad, el hombre separa lentamente los labios.

... (continuará)

Debate electoral

No pensaba meterme en politica en este blog, no quiero que nadie me juzgue por mis ideales al igual que yo no juzgo a nadie (en el supuesto, claro está, de que alguien me lea (eeeeoooo hay alguien ahi???)), pero estoy harto de la campaña electoral, que viene durando ya 4 años.
La política es el arte de embaucar a cuanta más gente posible con un fin: que depositen su confianza en ti y te permitan manejar el país, región o comunidad a tu antojo, desentendiéndose luego los votantes (u populacho) de toda responsabilidad gubernativa. De este modo, el político con mayor capacidad de discurso, el que más recursos destine a la campaña publicitaria, el que más bombo se de y más contundentemente descalifique la labor del partido opositor, será el que mayor probabilidad tenga de convertirse en presidente.
El poder se lo suelen alternar dos ó tres grandes partidos que eligen una doctrina que guste a un sector de la población (muy básica para que todo el mundo la entienda, véanse las tradicionales izquierda y derecha), se erigen estandartes de la misma, exponen sus puntos positivos y luego pueden pasar dos cosas: 1, que el partido en cuestión gane, en cuyo caso harán lo que les dé la real gana, revistiéndolo de ideología, convirtiéndolo así en bueno; 2, que pierda, que provocará que se oponga a toda medida del ganador, incluso a aquellas que ellos mismos habrían promovido, convirtiéndolo en malo.
Parece muy bonito y entretenido, pero se hace lastimoso que esta campaña, que en teoría dura un par de meses, se alargue hasta ocupar toda la legislatura, pues cuando un partido gana las elecciones lo único que interesa es conservar el poder venciendo en las siguientes, y así hasta el infinito.
Y todo el mundo ha dicho alguna vez "putos políticos" o "menudo incompetente" o "mentiroso de mierda, estafador, corrupto" o cosas por el estilo, yo mismo el primero. Lo que nunca se plantea es criticar al que los vota o el que apoya el sistema según el cual llegaron al poder.
Y la cuestion es: ¿POR QUÉ EL SER HUMANO TIENDE A DEJAR SU FUTURO EN MANOS DE UN TIPO QUE PARECE BUENO A SABIENDAS DE QUE PERFECTAMENTE PUEDE NO SERLO, PUDIENDO CADA UNO DE NOSOTROS ELEGIR SOBRE NUESTRA PROPIA VIDA?

En España hay 45.000.000 de habitantes. Y cada uno se queja de lo mal que va esto, o lo otro, o lo de más allá, y le echan la culpa al gobierno. Pero la mayoría vota religiosamente en las elecciones municipales, autonómicas, generales, europeas,... (y en las de portugal no porque los portugueses son feos y bajitos y además son más pobres que nosotros) con las esperanza de que este u otro partido le roben menos que ése o el de más allá. Y se extraña cuando las cosas no cambian. Aún así, la gran mayoría está convencida de que es lo mejor: la bella, la justa, la solidaria, la magnífica, la igualitaria, la perfecta DEMOCRACIA.
Etimología: demo (pueblo) - cracia (poder), "poder del pueblo"
¿Posee acaso el pueblo el poder? ¿Aprueba el pueblo leyes, las ejecuta y juzga a los que la incumplen? No.
El pueblo vota a unos peleles con intereses y con la mirada puesta en el capital que organicen por ellos, a cambio de acatar lo que ellos digan. Y lo peor es que no se lo cuestionan, viven lo suficientemente bien como para dejar que otro haga con ellos lo que quiera. Parece un trato justo, ¿no?
Es triste pero cierto. La gente ignora que vive manipulada, o lo sabe pero cierra los ojos.

Es peor vivir en la ignorancia que en la pobreza. Por eso no voy a ir a votar.

Good bye Tomate!

Dios ha escuchado por fin mis plegarias y ha decidido sacar de las pantallas a la pareja más repulsiva de la historia (después de Ana Torroja y Nacho Duato): Jorge Javier Vazquez y Carmen Alcayde.
Sucio programa rebosante de ingiereces, rebuscando entre la mierda más apestosa, que cuando no hallaba mierda en movimiento se conformaba con grabarla estando quieta, siempre comentado por una voz en off (pretendidamente sexual) que me producía arcadas y eliminó mis posibilidades de conseguir una erección en lo que me queda de vida. ¡Burdas falacias revestidas de pseudoperiodismo, sensacionalismo barato y entretenimiento soez para todas las amas de casa! ¡Vengan, venga, el circo de los horrores todas las tardes en su televisor!
Pero por suerte, ha subido un pelín la calidad de la televisión sin estos haraganes en escena, mas aún queda mucha carroña que limpiar en el famoseo, de hecho si por mi fuera deportaría a una isla del pacífico (sin cámaras ni nada) a todo participante en programa del corazón y/o famosete de tres al cuarto que vive de exclusivas y alimenta su ego con las cámaras que lo persiguen.
Pero como no está en mi mano, lo único que puedo hacer es sentir un total desprecio hacia su vida y pedirle a los reyes magos que ardan en el infierno para toda la eternidad, sin escatimar en horrores y sufrimiento corporal. Y si fuera en vida, y además en directo por telecinco, mucho mejor.
¡Hasta mañana, corazones!

¿Y yo, qué?

Mis textos me escriben; mis zapatos me llevan; la televisión me observa, el tabaco me consume, el teléfono me habla, la comida me devora, el alcohol me bebe, la pereza me vence, la cama me tumba, la radio me enciende, el boli me agarra, el papel me lía, el libro me lee, el coche me conduce, las calles me atraviesan, el metro me espera, la ciudad me pierde, la oscuridad me teme, el sistema me desagrada, el dinero me maneja, hacienda me defrauda, la plata me habla, las paredes me escuchan, el amor me conoce, sus labios me besan, mi vida me vive, mi muerte me espera, la nada me piensa, mis sueños me sueñan; el tiempo me pierde y me mata...

Liviano

El viento silba

se palpa el miedo en el ambiente

huele a dolor

aire color de sangre.

Liviano peso el de la vida.

Mírala, por allá va

guiada por Eolo

un alma libre

un alma herida.

Liviano peso el de la vida.

Corazones de luto

cien espadas de hielo

presente fue, hoy es pasado

el futuro inerte.

Liviano peso el de la vida.

Todos los días a las diez

el muro escribe historias en braille

de los que no volverá a ver

de los que serán olvidados.

Liviano peso el de la vida.

Un mirar de suspiro

voces ahogadas en un mar de dudas

que el tiempo se detenga

que descanse el mundo.

Liviano peso el de la vida.

Una mano de nieve

coloca rosas negras

riega la roca con agua salada

del pozo de sus pupilas.

Liviano peso el de la vida.

Perverso reír de témpano

traquetea bajo manto azabache

la única luz es la sombra

el corazón de polvo.

Liviano peso el de la vida.

Viento del norte

la tierra inquieta

el barquero es llamado

fría llama eterna.

¡Cuán implacable es el fin!

Requiem

La angustia por el peso de la larga noche que el ser humano ha creado se cebó en mí. No conseguía ver nada nítido; me miraba a mí mismo, pero el espejo sólo devolvía la misma mirada interrogativa que yo le lanzaba. Apagado del mundo, rodeado por una nube negra de autismo, cogí mis bártulos y partí hacia ninguna parte, dejando que mis pies asfixiados me llevasen a su placer.
Alcé la mirada, no vi nada real a mi alrededor. La ciudad, como un tremebundo, exacerbado, monstruoso decorado teatral. Las personas, máscaras que bailan al son que impera, meros caparazones que guardan nada en su interior, siempre sonrientes y convencidos de su felicidad. Miro a los ojos de cualquier anónimo y no veo más que un profundo vacío, una angustia infinita derivada de la entrega de su vida por una causa que ni ellos mismos llegan a comprender, totalmente recubiertos de rutina hasta el punto de no poder ver el sol que fuera brilla tan potente, pero tan melancólico a sabiendas de que pocos son capaces de admirar su belleza.
Me cago en todo. Escupo. Sé que con esto no voy a cambiar nada, lo mismo que si rompiera un escaparate o quemara un cajero automático, pero por lo menos me desahogo. Tengo ganas de gritar, de arremeter contra todo, de gritar que debemos ser libres... y a la vez anhelo meterme en mi propia jaula, protegerme conun edredón, dormira espaldas del mundo y no salir jamás. Pero ahora lo único que puedo hacer es caminar, mirar al suelo, y hacerme preguntas sin respuesta.
Llego a un parque apenas iluminado, me siento en un banco y tiro piedras a la oscuridad, a ver si así me disloco un hombro y se rompe la monotonía. No hay ni un alma cerca. Bueno, sí. Cerca, en otro banco, un hombre viejo, desgastado, mira al suelo, de vez en cuando fuma; yo también fumo. Él parece esperar su propia muerte; yo le comprendo. Es uno de los desheredados, uno de tantos millones de seres humanos tirados a la basura y olvidados porque el resto del mundo está demasiado ocupado como para prestarles un oído, y mucho menos una mano. Siento ganas de ir y sentarme junto a él, de compartir mi soledad con otro solitario. Pero se pone en pie, y lentamente se va.
Me quedo sentado mirando el cielo siniestramente rojo que tantas noches se cierne sobre la mole de hormigón. Cuando noto que el sueño me empieza a llamar, echo a andar hacia mi cama. Mi mente necesita descanso...
Al lado de un parque infantil, la policía interroga a dos inmigrantes.
Yo me fumo un cigarro.